Objetivo

Emociones: Suele rechazar la agresión interpersonal
Meta: La exactitud
Juzga a los demás por: Su capacidad de pensamiento analítico
Influye en los demás mediante: La información objetiva, los argumentos lógicos
Su valor para la organización: Define, esclarece; obtiene información; evalúa; comprueba
Abusa de: El análisis
Bajo presión: Se vuelve aprensivo
Teme: Actos  irracionales; el ridículo
Sería más eficaz si: Fuera más abierto; compartiera en público su perspicacia y opiniones

La capacidad de pensamiento crítico suele estar muy desarrollada en el Objetivo. Recalca la importancia de sacar conclusiones y basar las acciones en hechos. Busca la precisión y exactitud en todo lo que hace. Sin embargo, para llevar a cabo con eficiencia su trabajo, el Objetivo suele cambiar la información intuitiva  con los datos que posee. Cuando duda sobre el curso a tomar, evita hacer el ridículo preparándose meticulosamente. Por ejemplo, el Objetivo perfeccionará una nueva habilidad en privado antes de usarla en alguna actividad de grupo.

El Objetivo prefiere trabajar con personas que, como él, prefieren mantener un ambiente laboral tranquilo. Como puede mostrarse reticente en expresar sus sentimientos, hay quieres los consideran tímido. Se siente particularmente incomodo ante personas agresivas. A pesar de esta apariencia templada, el Objetivo tiene una fuerte necesidad de controlar el ambiente. Suele ejercer este control en forma indirecta solicitado el apego a reglas y normas. El objetivo se preocupa por llegar a respuestas “correctas” y le puede resultar difícil tomar decisiones en situaciones ambiguas. Su tendencia a preocuparse le puede llevar a una “parálisis por el análisis”. Con demasiada frecuencia, cuando comete un error, titubea en reconocerlo y se empeña en buscar información que le permita apoyar su postura.